Hay algo que hace tiempo me viene inquietando…
No tengo ni manejo una teoría puntual, sino una sensación que aparece cuando voy conectando distintos puntos de lo que llamamos realidad sin quedarme en una sola narrativa o pensamiento o en hasta versiones que enfatizan como únicas, verdaderas y reales.
Se habla de límites; se habla de estructuras. Se habla incluso de la posibilidad de que vivamos dentro de algo contenido, como si existiera un “domo”, físico o no.
Pero lo que a mi me parece, me mueve a preguntar como verdadera pregunta, no es si ese domo existe. Mi pregunta es otra: ¿Por qué necesitaríamos un límite si existe el libre albedrío?
Una cosa es algo que llamamos un límite natural (el tiempo, el cuerpo, los procesos biológicos), otra muy distinta es un límite impuesto, especialmente cuando se restringe el acceso al conocimiento. Ahí es donde cuando algo deja de cerrarme.
A lo largo de la historia se construyeron relatos, sistemas, creencias, estructuras de poder. Siempre digo: De que poder estamos hablando, que es poder?.
Someter a alguien es poder?. Restringir y decidir por el otro que sí saber y que no, es poder?. Quitarle la vida a alguien es poder?... O sera que mínimamente alguien con ¨poder¨ crearía no destruiría?. Alguien puede crear el Alma que no sea fuera de la Voluntad y Directiva de Dios?.
Religiones, doctrinas, organizaciones… cada una afirmando tener una parte de la verdad. Pero visto y considerando como va la tecnología por un lado y lo que le llaman evolución espiritual por otro; y bueno, desconfío un poco que exista tal evolución!
Pero si nos tomáramos el tiempo en observar la realidad sin filtros, lo que aparece no es para nada mínimamente claro… Solo veo conflicto, competencia, fragmentación.
Entonces, desde mi, surge una duda inevitable: ¿Estamos realmente avanzando… o solo sofisticando nuestras contradicciones?
Porque no hay coherencia en hablar de evolución espiritual mientras la vida se organiza en torno al control, al miedo; al valor artificial de las cosas (Dinero por ejemplo, esa definición antigua que dice: ¨Cuanto tienes, cuanto vales¨). Nos seguimos matando, te has dado cuenta de ello?
La naturaleza no funciona así tan restrictiva e irresponsable; no desde mi visión y observación tras estas décadas que ¨piso¨ este mundo. Ninguna otra forma de vida necesita dinero para existir. Ninguna necesita competir por sentido. Sin embargo, el ser humano (cual formo parte y que se supone es consciente), vive muchas veces desconectado del Mundo Natural y eso, es ahí donde observo las contradicciones y no me da buena espina, no me timbra ni me timbro ni me timbrara nunca de seguir así con estos resultados.
No me interesa dar una crítica a la tecnología, al contrario me fascina, me encanta la ciencia y la tecnología. De hecho, herramientas como la inteligencia artificial (IA) abren posibilidades enormes. Pero es solo una herramienta, si se pretende que sea mas que eso, pues estamos en mas que problemas...
Dicho esto, también la situación me obliga a preguntarme: ¿Para qué estamos creando todo esto?
¿Para comprender mejor la realidad… o para distraernos de ella?
Porque si el acceso al conocimiento se amplía, pero la conciencia no, lo único que cambia es la forma del ruido, pero nada se resuelve, nada prospera de forma Natural.
También no dejemos de observar que están las huellas del pasado: Civilizaciones como el antiguo Egipto, con construcciones que aún hoy generan preguntas más que respuestas. Que hemos hecho con eso? Nada!; solo alimentar el misterio sin resultados y con infinidades de especulaciones, competencias; celos...
No hace falta afirmar teorías extremas para reconocer algo evidente: No entendemos completamente nuestro propio pasado. De hecho tenemos conocimiento realmente de ese pasado o es fabula, narrativa fantástica?
Y si no entendemos de dónde venimos (sabemos fehacientemente de donde venimos o seguimos con los supuestos?); ¿desde qué certeza se cree que afirmamos hacia dónde vamos?
En medio de todo esto, aparece una idea simple, casi incómoda por lo evidente: Se habla mucho de evolución, de sistemas, de estructuras… pero muy poco o casi nada de lo esencial: El valor real de la vida
No lo planteo como concepto, ni menos como discurso. Lo planteo como experiencia concreta.
Si el Amor (El Gran Verbo - Entendido no solo como coherencia, respeto, conexión, sino como la Energía Primaria donde todo se Crea, se Anima) fuera realmente el eje, créanme que la realidad que vemos y vivimos (acción - verbo) sería completamente distinta, hasta me animaría a decir diametralmente opuesta a esta realidad. Pero no lo es...
Entonces quizás el problema no es la falta de respuestas, sino la cantidad de relatos que aceptamos sin cuestionar, sin indagar por ¨miedo a...¨.
No se trata de negar todo, nunca lo hago ni lo hice ni lo haría pero si cuestionarlo todo. Tampoco de creer cualquier cosa y quedarme con ello.
Se trata de algo más incómodo: Pienso por cuenta propia… incluso cuando no hay conclusiones definitivas.
Tal vez no sepamos si vivimos dentro de un límite mayor, muchos siguen insistiendo que vivimos dentro de un ¨Domo¨ cosa que existen pinturas bastante viejitas de este punto.
Tal vez nunca tengamos todas las respuestas, aunque no me convence no tenerlas.
Pero hay algo que sí es evidente: Puedo observar; puedo cuestionar; puedo elegir no vivir en automático en un mundo lleno de estructuras, narrativas y supuestas verdades y grandes afirmaciones, que en mi caso personal, no manejan ni manejaron nuca mi vida, ni mis decisiones y sentimientos. Eso, en sí mismo, ya es una forma de Libertad, pero aun, no llega a serlo del todo...
La publicación esta bajo moderación
Insignias publicadas con éxito. El elemento será visible ahora en tu linea de actividad.